
![]() CRISOLES
A todo recipiente de cualquier forma y dimensión, que se utiliza para la fundición de metales preciosos, se le denomina crisol refractario o de grafito. Refractario porque tiene que resistir al fuego, a las altas temperaturas y sobretodo a los elevadísimos saltos de temperatura. El crisol tiene que ser purísimo ya que el metal fundido se combina con sus componentes y, evidentemente, no puede sufrir ninguna mutación. Además la presencia de un laboratorio de investigación y pruebas permite la constante renovación y automatización de los procesos productivos: EMPASTE - PRENSADO - COLADO - DESECACIÓN - COCIDO. El crisol de grafito nace de una esmerada elaboración de grafito artificial. Este material está compuesto en el 99.9% de carbono: es un óptimo conductor eléctrico y se encuentra tanto de forma redonda como en bloques. El grafito es esencial para el funcionamiento de las máquinas fundidoras electrónicas de inducción; la corriente se transmite desde la bobina al crisol causando su calentamiento, permitiendo así la fundición del metal en su interior. A temperaturas elevadas y a contacto con el aire el grafito tiende a resquebrajarse; por lo que se aconseja el uso para cada fundición de ácido bórico que extendido uniformemente crea una película protectora en las paredes. Muy importantes para la calidad del grafito son la PUREZA - DENSIDAD – COMPACTIBILIDAD - GRANULOMETRÍA.
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